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13 de septiembre de 2013

Crítica 'La gran familia española': La unión hace la fuerza

El 11 de julio de 2010 fue el día en el que España se detuvo. Durante unas horas, todos los ojos estuvieron puestos en las pantallas de televisión, sin perder detalle de lo que pasaba en Johannesburgo, donde la selección española de fútbol se jugaba ser la campeona del mundo. El director y guionista Daniel Sánchez Arévalo sitúa su historia precisamente en este día, estableciendo una coincidencia que puede ser interpretada por muchos como la peor de las suertes: la final se celebra el mismo día que la boda de uno de los protagonistas. Si estuviésemos ante una comedia normal, seguramente esto sería el pie para una película disparatada, con momentos más o menos divertidos (o que pretenden serlo) y los típicos clichés de las películas de bodas, que han llegado a convertirse prácticamente en un género propio. Pero Sánchez Arévalo nos tiene preparadas muchas sorpresas detrás, con los que nuestros prejuicios se irán rápidamente por la borda.



La gran familia española se posiciona frente a los espectadores como una comedia, quizá por criterios comerciales. Sin embargo, le pasa como a El apartamento de Billy Wilder, quien no entendía por qué su largometraje se estrenó bajo esa etiqueta. En este caso, no podemos negarle al humor su importancia en el desarrollo de la trama, por supuesto. Pero es simplemente la primera capa, tras la que se esconde un entretejido de conflictos emocionales que el director maneja con habilidad, demostrando que es todo un referente de nuestro cine en la actualidad y un cineasta cuya trayectoria merece la pena seguir.

La historia, que en su día Sánchez Arévalo plasmó en parte en su corto Traumalogía, nos sumerge en los enredos familiares y monstruos personales de sus personajes, con el fútbol y la película Siete novias para siete hermanos de telón de fondo. Aunque su primera parte es más convencional, el ritmo siempre se mantiene ágil, hasta llegar a su tramo final, en el que la narración despega y alcanza su máximo esplendor. Y ahí es cuando La gran familia española nos hace reír más, sí, pero también nos emociona.

Las subtramas, dirigidas a través de los cinco hermanos de la familia y su padre, son un relato sobre la madurez, las expectativas que se crean sobre la vida adulta, el amor y los sacrificios que se hacen por él. Antonio de la Torre y Quim Guitérrez, dos habituales en el cine de Sánchez Arévalo, vuelven a destacar entre las interpretaciones, así como Verónica Echegui, Roberto Álamo y Miquel Fernández. Las actuaciones del acertado reparto brillan con más fuerza en las secuencias grupales, en las que se reúnen todos los personajes. Curiosamente, este es el mensaje que nos deja la ficción: la unión hace la fuerza. La gran familia española retrata a la familia como la clave para la supervivencia y como la mejor forma de dar lo mejor de nosotros mismos. Exactamente la misma lección que aprendimos ese 11 de julio.

Publicado en: www.puntoencuentrocomplutense.es

14 de febrero de 2013

La comedia, el género olvidado

Nos acercamos a la fecha marcada en el calendario de cualquier cinéfilo: el 24 de febrero, día en el que se celebrará la 85º edición de los Premios Oscar. Y como cada año, surge una pregunta: ¿dónde están las comedias? En las entregas de premios no suele haber sitio para este tipo de películas, y eso que se dice que es más difícil hacer reír que hacer llorar. ¿Realmente el nivel de las comedias de hoy en día no llega al de los dramas o es una cuestión de prejuicios?

Es curioso que se vea a la comedia como un “género menor”, cuando el cine de Hollywood está asentado sobre nombres imprescindibles en este campo. Sólo hay que recordar a los grandes maestros del humor del cine mudo, entre los que destacaron Charles Chaplin, Buster Keaton o Harold Lloyd. Más tarde, la historia de la comedia se seguiría escribiendo con letra de oro, gracias a nombres como Ernst Lubitsch, los Hermanos Marx, George Cukor o Billy Wilder. Todos ellos demuestran que, a pesar de las apariencias, este no es un género que deba tomarse a la ligera. Chaplin conocía a la perfección los mecanismos para hacer reír al público, y defendía que la comedia debe ser próxima a la realidad, estar pegada a ella. Quizá esta cercanía a la vida es lo que hace que la infravaloremos; solemos pedir “algo más” a una película para hacerla digna de un premio cinematográfico. 

Este año, entre las nueve nominadas al Oscar de Mejor película sólo encontramos una comedia: El lado bueno de las cosas. A pesar de esto, el film ha conseguido colarse en todas las categorías principales: David O. Russell podría conseguir el galardón al Mejor director y al Mejor guión adaptado, mientras que sus protagonistas se encuentran presentes en todos los apartados interpretativos. Y aunque aparecer en las nominaciones ya es un gran paso, la cosa se complica aún más si hablamos de llevarse la estatuilla dorada: en los últimos 20 años sólo ha habido dos comedias que lo han conseguido: Shakespeare in love, en 1998, y la francesa The artist, en la pasada edición.

Para evitar esta marginación del género, el productor, director y guionista Judd Apatow propuso hace unos años que se creara una categoría especial en los Oscar para las comedias. Es decir, que sucediese algo semejante a lo que ocurre con los Globos de Oro, donde hay un premio de Mejor película dramática y otro de Mejor película de comedia o musical. Aunque a priori esto diera más visibilidad al género, también tenemos que recordar que, de todas formas, tras las entregas de los Globos de Oro es la ganadora a Mejor película dramática la que suele llevarse la mayor parte de los titulares.

La industria del cine estadounidense y sus correspondientes premios no es un caso aislado, sino que esta situación se repite constantemente. España no se escapa del patrón, a pesar de la gran tradición cómica de nuestro país. Tenemos que remontarnos al año 1998 para encontrar una comedia que se haya llevado el Goya a la Mejor Película (La niña de tus ojos, de Fernando Trueba).
Para finalizar, hacemos un repaso por algunas de las comedias que en su día consiguieron alzarse con el Oscar a Mejor película. ¿Conseguirá El lado bueno de las cosas sumarse a ellas?

El apartamento (Billy Wilder, 1960)
Una emocionada Audrey Hepburn entregaba el Oscar de Mejor película a su amigo Billy Wilder, quien subía por tercera vez al escenario esa noche, tras recibir anteriormente los premios a la Mejor dirección y al Mejor guión original. Aunque fue etiquetada como “comedia”, su protagonista, Jack Lemmon, confesaba que ni él ni el director entendían el porqué. Y es que aunque El apartamento tenga grandes momentos cómicos, como ver a Lemmon escurriendo la pasta con una raqueta de tenis, el film es un relato agridulce con una considerable carga dramática.

My fair lady (George Cukor, 1964)
El musical dirigido por Cukor consiguió hacerse con ocho premios Oscar. Curiosamente, lo más destacable de estas victorias es la ausencia de su actriz principal, Audrey Hepburn, que ni siquiera se encontraba nominada por su rol. Los rumores apuntaron que el motivo podría ser que Hepburn tuvo que ser doblada en las canciones por Marni Nixon. Su compañero de reparto, Rex Harrison, sí que se llevó el premio.

Annie Hall (Woody Allen, 1977)
Por el momento, la única película de Woody Allen reconocida con el máximo galardón y una obra clave a la hora de ver la evolución de la comedia en la historia del cine. Un peculiar análisis de las relaciones de pareja protagonizado por el propio Allen, en su conocido papel de neurótico, y Diane Keaton, quien recientemente había saltado a la fama por su trabajo en El padrino. Sus ingeniosos diálogos hacen que sea un film imprescindible, así como las escenas en las que Allen interrumpe la acción y se dirige directamente al espectador. 

Belle époque (Fernando Trueba, 1992)
El Oscar de Mejor película de habla no inglesa a Belle époque fue el segundo que consiguió una cinta de nacionalidad española, diez años después de que Volver a empezar, de José Luis Garci, lo ganase por primera vez. Más tarde les seguirían Todo sobre mi madre, de Pedro Almodóvar, y Mar adentro, de Alejandro Amenábar. Al recoger el premio, Fernando Trueba hizo un discurso que quedó para el recuerdo: “Me gustaría creer en Dios para agradecérselo, pero sólo creo en Billy Wilder, así que gracias, señor Wilder”.    

The artist (Michel Hazanavicius, 2011)
En pleno siglo xxi, ocurrió lo que nadie se hubiese podido imaginar: el Oscar a Mejor película iba a parar a manos de una producción francesa, en blanco y negro… ¡y muda! Con ecos de films clásicos como El crepúsculo de los dioses y Cantando bajo la lluvia, la arriesgada apuesta dio como fruto cinco Oscars, incluyendo los de su director, Michel Hazanavicius, y su protagonista, Jean Dujardin. Eso sí, para muchos el alma de la película era el simpático perro Uggie, que aunque no entró en las nominaciones, robaba el protagonismo a Dujardin cada vez que compartían escena.

Publicado en: www.puntoencuentrocomplutense.es

11 de septiembre de 2012

'Blancanieves', 'Grupo 7' y 'El artista y la modelo', en busca del sueño dorado


Blancanieves, Grupo 7 y El artista y la modelo son las tres películas que la Academia de Cine Español ha elegido como precandidatas para representar a nuestro país en los próximos premios Oscar. Las obras de Pablo Berger, Alberto Rodríguez y Fernando Trueba, respectivamente, conocerán su suerte el 27 de septiembre, día en el que se desvelará finalmente cuál de las tres será la seleccionada.

Una de las apuestas más fuertes es la Blancanieves de Berger, una original revisión del cuento de los hermanos Grimm protagonizada por Maribel Verdú y Macarena García. Muda y en blanco y negro, se podría pensar que es una producción surgida para aprovechar el tirón de The artist. Sin embargo, la película lleva desarrollándose años; primero en la mente de su director (que también es su guionista) y desde hace un lustro en un duro proceso de producción. Parece ser que la “cabezonería” de Berger ha valido la pena, ya que, según hemos conocido recientemente, el film ha sido ovacionado después de su proyección en el Festival de Toronto y se está llevando los halagos de la crítica. El medio estadounidense The Hollywood Reporter la ha descrito como “una carta de amor a las películas mudas europeas de los años veinte” y ha afirmado que es “la versión más original de las Blancanieves estrenadas este año”, situándola por encima de los largometrajes Blancanieves (Mirror mirror) y Blancanieves y la leyenda del cazador. El día 28 de septiembre llegará a nuestros cines, pero antes competirá por la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

A pesar de todo esto, no hay que descartar a las otras dos precandidatas. Grupo 7 también fue recibida con buenas críticas tras su estreno en el mes de abril y seguro que la encontraremos en las listas de “las mejores películas españolas del año”. La acción de esta película se desarrolla en la Sevilla previa a la Expo del 92’, y sigue los pasos de un comando de la policía (el mencionado “Grupo 7”) contratado para “limpiar” las calles de la ciudad. Antonio de la Torre y Mario Casas son los protagonistas de este largometraje, que participó en el Festival de Tribeca de este año. Javier Ocaña, del diario El País, la definió como “una obra tan entretenida como sobrecogedora”.

Por otro lado, detrás de El artista y la modelo encontramos a uno de los grandes, Fernando Trueba, quien ya tiene experiencia en esto de los Oscar; en 1994 subió al escenario del Dorothy Chandler Pavilion para recoger el Premio de la Academia de Hollywood por Belle Epoque. Allí fue donde pronunció unas palabras que han pasado a la historia: “Me gustaría creer en Dios para agradecérselo, pero sólo creo en Billy Wilder… así que gracias, Sr. Wilder”. No tuvo la misma suerte en la pasada edición de los Oscar, en la que Chico y Rita, película en la que trabajó junto con Javier Mariscal, se quedó las puertas del Oscar a la Mejor película de animación, que finalmente se llevó Rango. El artista y la modelo se estrenará el mismo día que Blancanieves, el día 28 de este mes. La película está ambientada en la Francia ocupada del año 43, por lo que está rodada en francés. El director Juan Antonio Bayona ha aprovechado su Twitter para alabar la película, diciendo que “tiene una secuencia sobre un dibujo que sólo por eso merece ser vista”. El crítico de cine Gregorio Belinchón afirma que es “mágica” y que viendo el film “te reconcilias con Trueba, con la alegría de vivir, con la lucidez, con el arte y la creación”.

En definitiva, será una reñida disputa, ya que las tres películas son unas sólidas candidatas, aunque desde aquí nos decantamos por Blancanieves. Sea cual sea la ganadora, esta tendrá que enfrentarse a un difícil camino que tiene como meta llegar a ser una de las películas nominadas como Mejor película extranjera. Lo cierto es que las estadísticas juegan a nuestro favor: España se encuentra en la tercera posición en la lista de países que cuentan con un mayor número de nominaciones en esta categoría, sólo detrás de Italia y Francia. La última vez que una cinta española estuvo nominada fue en el 2005, con Mar adentro, el trabajo de Alejandro Amenábar, que además logró llevarse el preciado galardón. Desde entonces, ningún film español ha conseguido colarse entre los nominados.

Si hay algo que está claro es que no debe darse nada por seguro. El año pasado, la Academia escogió a Pa negre como representante, dejando fuera a La piel que habito, de Almodóvar, cineasta acostumbrado a estar entre el palco de butacas de las galas de los Oscar. Una decisión que meses más tarde Agustín Almodóvar (hermano del director) echó sutilmente en cara a los académicos después de que la película de Agustí Villaronga fuese descartada en el primer corte y de que La piel que habito ganara el BAFTA como Mejor película extranjera. De momento, nos queda esperar hasta el día 27, cuando saldremos de dudas y sabremos qué película comienza a luchar por el sueño dorado.

21 de mayo de 2012

'Matar a un ruiseñor': En el nombre de Rosa Parks

Atticus Finch, un abogado del sur de los Estados Unidos, enseña a sus hijos la lección que su padre le transmitió cuando era joven: matar a un ruiseñor es pecado, porque ellos no nos causan ningún mal y lo único que hacen es deleitarnos con su canto. Casualidades de la vida, ahora Atticus tiene que luchar para defender a un indefenso ruiseñor que ni canta ni vuela. Se trata de Tom Robinson, un hombre negro acusado de violar a una chica del pueblo.


La escritora Nelle Harper Lee narró esta historia en 'Matar a un ruiseñor', novela que le valió un premio Pulitzer. Dos años más tarde, en 1962, el director Robert Mulligan la llevó al cine con el guión de Horton Foote y con un reparto encabezado brillantemente por Gregory Peck. El actor llegó a confesar que su rol como Atticus fue el favorito de su trayectoria, y no nos sorprende. El personaje protagonista sería un regalo para cualquier actor, aunque no todos habrían conseguido una interpretación como la de Peck, que nos mostró a un hombre de apariencia fría pero cuyos valores y actitud conmueven y llevan a la reflexión del espectador. Un trabajo que le hizo ganar el Oscar, uno de los tres que obtuvo el film (los otros dos galardones fueron los de Mejor dirección artística y Mejor guión adaptado).

'Matar a un ruiseñor' tiene como telón de fondo uno de los mayores lastres de la historia de los Estados Unidos: el problema del racismo. Durante años, la población negra ha sido víctima del rechazo y la marginación, e incluso hoy en día no podemos decir que esto ha acabado. La lucha por la igualdad ha sido una de las grandes tareas pendientes del país durante el siglo XX. Una meta para la que se avanzó lentamente, a través de leyes que en la práctica no tenían repercusión. La justicia fue uno de los campos en los que también se notó la desigualdad; muchas sentencias fueron establecidas porque importaba más el color de la piel que los hechos reales y las pruebas. El personaje de Tom Robinson (interpretado por Brock Peters) nos traslada a este contexto y nos muestra un reflejo de la irracionalidad y crueldad de la que puede ser capaz el ser humano. El odio y el miedo al diferente caminan de la mano a lo largo del film, algo a lo que se tendrán que enfrentar los hijos de Atticus, Scout (Mary Badham) y Jem (Phillip Alford).


La historia está contada a través de los ojos de la niña, Scout. Una mirada inocente que, a la vez que busca su propia madurez, nos descubre lecciones aplicables a sus mayores. Como ocurre tantas veces, la mente de los niños, libre de ideas preconcebidas, nos ayuda a quitarnos los prejuicios y a ver la realidad con un enfoque diferente y sincero. Quien haya visto la película seguro que guarda en su memoria la secuencia del juicio de Tom. Aunque tiene una duración considerable, la maestría con la que el personaje de Atticus domina la situación hace que sea uno de los mejores momentos de la historia del cine desarrollado en un juzgado (lista en la que también encontraríamos a 'Testigo de cargo', de Billy Wilder, y '12 hombres sin piedad', de Sidney Lumet, por nombrar un par de ellas). El final del juicio nos ofrece el que es, sin duda, el momento más emocionante del largometraje, el cual, obviamente, no desvelaremos aquí. En definitiva, una joya cinematográfica que en 2012 cumple medio siglo con una salud envidiable.
Publicado en www.ecartelera.com

30 de enero de 2012

'The Artist': Please, be silent behind the screen

¿Una película francesa, muda y en blanco y negro, en boca de todos los cinéfilos? "The Artist", del director Michael Hazanavicius, ha logrado romper todas las barreras. La película, estrenada en el Festival de Cannes de 2011, no para de cosechar reconocimientos, nominaciones y galardones en la temporada pre-Oscar, y es una de las grandes favoritas en los premios de la Academia de Hollywood de este año. Con tres Globos de Oro bajo el brazo (incluyendo el de Mejor película: Comedia o musical), "The Artist" se prepara para la gran noche del 26 de febrero, en la que está nominada en diez categorías. Sólo "La invención de Hugo", de Martin Scorsese, se encuentra por encima, con once candidaturas.


"The Artist" nos cuenta la historia de George Valentin, un exitoso actor de cine mudo (interpretado por Jean Dujardin) que ve cómo su mundo se viene abajo con la aparición del cine sonoro. Mientras, Peppy Miller (Bérénice Bejo), una fan de Valentin aspirante a actriz, intenta hacerse un hueco en este nuevo universo. La idea del argumento no es nueva: la transición entre el cine mudo y el sonoro ya se había tratado en películas como "Cantando bajo la lluvia" y "El crepúsculo de los dioses". Este film nos sumerge en la parte más amarga de esta transición, y al igual que hizo Billy Wilder con el personaje de Norma Desmond, Hazanavicius (también guionista) se centra en un personaje melancólico, impotente y derrotado, pero que a la vez es orgulloso e incapaz de adaptarse a los cambios. George Valentin encarna a todas aquellas estrellas del cine mudo que de un día para otro se vieron excluidas del nuevo mercado laboral. Pero no todo es nostalgia, porque la película está llena de guiños cómicos y momentos entrañables. El perro Uggie se convierte en el "robaescenas" por excelencia de la película, y Bérénice Bejo da el contrapunto al personaje de Dujardin, proporcionando a "The Artist" luminosidad y sonrisas. Intérpretes secundarios como John Goodman, James Cromwell y Missi Pyle completan el cuadro.


A pesar de ser francesa, el film ha conseguido camuflarse y colarse entre las películas estadounidenses, consiguiendo así la misma atención en las entregas de premios que contrincantes como "Moneyball" o "Criadas y señoras", sin ser relegada a la categoría de "Mejor película de habla no inglesa", donde se encuentran largometrajes que no logran alcanzar el mismo prestigio que las nominadas a la categoría principal, cuidada con recelo. Es una película que a día de hoy se presenta como original, está rodada en Los Ángeles y huele a Hollywood. Su formato la convierte en una perfecta carta de amor hacia el séptimo arte, y esto puede convertirse en una ventaja en la carrera hacia el Oscar. Jean Dujardin, merecedor del galardón como Mejor actor principal por su gran actuación, lo tendrá difícil, ya que se tendrá que ver las caras con George Clooney, quien ha conquistado a la crítica con "Los descendientes". Por otra parte, Bérénice Bejo se ha quitado de en medio a una de las favoritas de la noche, Meryl Streep, ya que está nominada como Mejor actriz de reparto y no protagonista. Ahora Octavia Spencer se perfila como la rival a batir.


Lo mágico de "The Artist" es que acercará el cine mudo a muchos espectadores que hasta entonces no se sentían atraídos por nombres como Buster Keaton, F.W Murnau o Charles Chaplin. El film respeta las convenciones del género (el formato de pantalla se ha visto reducido, contamos con la presencia de intertítulos...), pero en ocasiones se utilizan pequeñas "trampas", es decir, se recurre al sonido en situaciones muy puntuales para jugar con la trama. Por esto, es necesario decir que no hay que ver la película como una obra más de los años 20, sino como como un film que utiliza una forma distinta para narrar una historia, y sobre todo, como un homenaje a las películas y estrellas de las películas anteriores al cine sonoro. Comparar "The Artist" con una película muda de principios de siglo y señalar así las carencias del film de Hazanavicius sería un error. El director ha llegado a afirmar que lo único malo del cine sonoro fue que mató por completo al cine mudo, pero que podíamos haber tenido ambos, y quizá esto es lo que haya conseguido esta película.


Quién sabe si ahora el film supondrá una resurrección de las películas de cine mudo, como pasó con "Moulin Rouge" y los musicales. De momento, tenemos pendiente el estreno de la "Blancanieves" de Pablo Berger, un largometraje español mudo y en blanco y negro que lleva años gestándose y que está protagonizada por Maribel Verdú. Aunque sea bastante improbable, ¿no sería irónico que ahora, con el auge -y a la vez, decadencia- de las películas en 3D, volviésemos a las raíces del cine?

19 de septiembre de 2011

'Con faldas y a lo loco': Nobody's perfect

¿Qué es lo que hace que una película sea nuestra favorita? Puede que lo que diferencie a nuestra película preferida de las demás sean sus actores o el director. Quizá sea el mensaje que lleva en su interior, su filosofía. O que la hayamos visto en un momento de nuestra vida en la que estuviésemos pasando por algo semejante. Puede que nos recuerde a algo o a alguien. A lo mejor, ni siquiera tenemos una.

Hasta hace relativamente poco (no llega a los tres años) no tenía una sola película favorita. Tampoco (y esto no lo digo con orgullo) había visto muchas película que tuviese más años que yo, aproximadamente. Pero llegó está película y cambió mi pequeño mundo cinematográfico. Después del título del post, es fácil adivinar cuál es. Estoy hablando de “Con faldas y a lo loco” (Billy Wilder, 1959). Hace poco me han preguntado por qué es mi favorita. Y aquí está el porqué.


1. La primera razón es su director, Billy Wilder, que también firma el guión, junto a I.A.L Diamond. Ambos trabajaron juntos en varias películas dirigidas por el propio Wilder, como “Un, dos, tres”, “El apartamento”, o “Primera plana”.

2. La segunda razón, relacionada con la anterior, es que con esta película podemos hablar de COMEDIA, así, con mayúsculas. Este film, como otros de Wilder, está basado en un guión sólido, lleno de detalles ingeniosos y humorísticos. Hoy en día la comedia está infravalorada; es considerada como un género menor. ¿Os imagináis que el premio Oscar a “Mejor película” se lo llevara una comedia? Impensable, ¿verdad? Y esto es porque a cualquier cosa se le pone esta etiqueta si no cabe en los cánones establecidos para otros géneros como “terror” o “drama”. Ojalá hubiese más guiones como los que Diamond y Wilder elaboraban, porque así puede que la palabra recuperara un poco de prestigio. Por cierto, “El apartamento” sí ganó dicho Oscar, en 1960.


3. Por ese maravilloso Jack Lemmon, que haga lo que haga lo hace bien. Por lo bien que le sienta el traje de mujer, la gracia que me hace su risa fingida, sus explicaciones de cómo se han producido los agujeros de bala en su bajo, la forma de lidiar con Osgood y en definitiva, por ser el alma de la película.

4. Por Tony Curtis, especialmente por su interpretación dentro de la película del señor Shell, inspirado en Cary Grant, personaje al que Billy Wilder admiraba (creía que era el mejor actor del mundo) pero con el que nunca pudo trabajar.

5. Por la química que hay entre ambos, semejante a la existente entre la pareja Jack Lemmon – Walter Matthau. Porque cuando los ves juntos, crees que son amigos de toda la vida. Y por su entrada triunfal en el andén de la estación de tren.


6. Por Joe E. Brown, es decir, por Osgood Fielding III, el personaje que se enamora de “Daphne”. Este actor comenzó en el cine mudo, y su imagen ha quedado inevitablemente enlazada a la última imagen de esta película.

7. Por sus líneas de guión brillantes, empezando por el “Nadie es perfecto” que corona el largometraje. Esta frase originalmente fue propuesta por Diamond como algo provisional, pensando que ya pondrían otra frase cuando se les ocurriese algo gracioso. Pero finalmente así se quedó, y llegó a convertirse en una de las frases más famosas de la historia del cine. También destacan las inocentes frases de Sugar, las expresiones de Jerry/Daphne (¡Fresco!), y sobre todo, los “enfrentamientos” entre Joe y Jerry.


8. Por Sugar Kane Kowalczyk, es decir, Marilyn Monroe, quien realiza en “Con faldas y a lo loco” una de sus mejores interpretaciones. Viendo la película se entiende por qué Billy Wilder volvió a trabajar con ella, a pesar de que tras “La tentación vive arriba” dijo que no volvería a contar con la actriz. Sin duda, Monroe era la opción perfecta para el papel. El mismo Wilder afirmó que lo que le molestaba de ella era que llegaba siempre tarde al rodaje, pero que después de ver cómo habían quedado las tomas, se lo perdonaba todo.

9. Por las canciones interpretadas en la película: “I wanna be loved by you” y “I’m through with love” (también “Runnin’ wild”, pero esta tiene una duración muy corta), por estar perfectamente acompasadas con la película y porque la voz de Monroe las hace más bellas.


10. Y por último, porque esta película fue la que me abrió las puertas al mundo del cine clásico, la que hizo que me interesara por esas películas a las que algunos espectadores rechazan porque “son en blanco y negro” o directamente porque “son muy antiguas”. Esta fue la primera, y tras esta vinieron muchas otras. Y así fue como recorrí Roma con Audrey y Gregory; me sumergí en los casinos de Buenos Aires con Rita; busqué millionarios con Lauren; bajé de los cielos con Gloria y subí a la cima con Wells; perdí el tranvía de Marlon; atrapé al ladrón con Grace; cuidé del leopardo con Katharine; me hice rebelde con James; escalé por el monte Rushmore con Cary; canté bajo la lluvia con Gene y bailé en los jardines con Fred.

16 de septiembre de 2011

'El crepúsculo de los dioses': Everyone loved her (I)

En 1950 se estrenó “El crepúsculo de los dioses”, una joya del cine negro dirigida por Billy Wilder. El título original de esta película es “Sunset Boulevard”, y es que la acción se desarrolla en este lugar de Hollywood. La narración de la película es bastante novedosa, ya que al comienzo se nos presenta al protagonista muerto, flotando en una piscina, mientras suena una voz en off. Esa voz resulta ser la del hombre fallecido, quien nos cuenta su historia mediante un flashback, que se desarrolla durante el resto de la película.


La historia comienza cuando un guionista, Joe Gillis, acaba por casualidad en la mansión de la famosa estrella de cine Norma Desmond cuando huye de unos tipos a los que debe dinero. Joe está sin blanca, así que cuando Gloria le ofrece un trabajo como corrector de un guión que ella misma ha escrito, este lo acepta. Desde ese momento, Joe queda atraído inevitablemente a la mansión y a Norma.

Cuando se estrenó la película, muchos se sorprendieron y pensaron que Wilder había cavado su propia tumba, ya que no es fácil hacer una película crítica sobre Hollywood y salir bien parado. La situación que se presenta en “El crepúsculo de los dioses” es algo que hoy en día también podemos encontrar. Norma Desmond es una actriz madura de cine mudo, que ha visto como con la entrada del sonido todo ha cambiado en la industria cinematográfica. Tras sus años de esplendor, nadie la quiere para participar en sus películas. Incluso hay quienes piensan que está muerta. ¡Cuántas actrices encontramos en el panorama actual a las que no se les ofrecen papeles interesantes cuando rondan los 40!


Sin embargo, Desmond está encantada consigo misma. Es un personaje tremendamente narcisista; su casa está llena de retratos de su juventud y espejos. Su última idea ha sido escribir un guión para una película de la que está segura que será la protagonista. Esta última parte no será nada extravagante, si no fuese porque el papel que quiere interpretar es el de la princesa Salomé.

La actriz Gloria Swanson es la que interpreta a la vanidosa Norma Desmond. Ella, al igual que su personaje, fue una estrella del cine mudo, y por aquel entonces el público también “la había olvidado”. Las fotos que aparecen por la mansión son de la propia Swanson, y la película que se proyecta en una secuencia también es una obra real en la que apareció. Por otra parte, quien da vida al guionista Joe Gillis es William Holden. El papel iba a ser en principio para Montgomery Clift, pero este lo rechazó tres días antes de iniciar el rodaje, ya que no quería que se estableciesen paralelismos entre su rol en la película y su vida real (Clift estaba saliendo con una mujer mayor adinerada). La relación profesional entre el director y Holden llegó a ser buena, ya que el actor volvió a colaborar con Wilder en películas como "Sabrina" o "Fedora".


Los otros dos papeles destacados del largometraje son el de Betty Schaefer, una correctora de guiones y sobre todo el de Max, el fiel criado de Norma Desmond. Están interpretados, respectivamente, por Nancy Olson y Erich von Stroheim. Estos cuatro actores fueron nominados para el Oscar por sus interpretaciones. La película fue candidata para once premios en total, incluyendo “Mejor dirección” y “Mejor película”. Finalmente, “Eva al desnudo” (de Joseph L. Mankiewicz) se llevó el gato al agua en estas dos últimas categorías. “El crepúsculo de los dioses” se llevó tres Oscar, al “Mejor guión original”, “Mejor dirección artística en blanco y negro” y “Mejor banda sonora original”.

Nos encontramos ante una de las mejores películas de Wilder; un film inquietante y lleno de detalles, que no deja a nadie indiferente.

24 de junio de 2011

El verano en los 50

¡Ya estamos oficialmente en verano! Y con él llegan las rebajas, el calor (sí, aún más) y el tiempo libre. Para aprovecharlo, os presento dos propuestas del cine clásico de los 50 muy diferentes entre sí relacionadas con este periodo.

La tentación vive arriba (Billy Wilder, 1955)

Aunque no sea una de las mejores películas de Wilder es una comedia que tiene buenos momentos, más allá del famoso momento del vestido de Marilyn. El punto de partida es el inicio del verano, cuando las esposas e hijos de los hombres de la ciudad se van de vacaciones, dejando al marido solo en la ciudad y trabajando. En esta película, Tom Ewell interpreta a uno de esos maridos. Contento de quedarse solo en casa, descubre que una atractiva mujer (Monroe) ha alquilado el apartamento de arriba.


Las cosas, cuando ocurren en nuestra imaginación, se alejan considerablemente de la realidad. Wilder aprovecha esto para ironizar y hacer que nos riamos de nuestros delirios de grandeza ocasionales, nuestras paranoias y en general el comportamiento masculino cuando hay una mujer de por medio.

Lo mejor: los diálogos.
Lo peor: la desesperación que puede provocar el comportamiento del protagonista.


De repente, el último verano (Joseph L. Mankiewicz, 1959)

Esta película de suspense está basada en la novela homónima de Tennessee Williams. En el reparto destacan sobre todo Katharine Hepburn y Elizabeth Taylor, ambas nominadas al Oscar por este papel (aunque finalmente ninguna de las dos se llevara el premio). También aparece como uno de los protagonistas Montgomery Clift, al que también hemos visto en películas como “Yo confieso” o “De aquí a la eternidad”.


La señora Venable (Hepburn) ofrece una cuantiosa donación a la clínica en la que trabaja el doctor Cuckrowicz (Clift), a cambio de que operen a su sobrina Catherine (Taylor). Venable insiste en que el doctor le realice una lobotomía, ya que desde el shock que sufrió tras la muerte de su primo Sebastian en el verano, no ha vuelto a ser la misma. Sin embargo, el doctor duda si realmente Catherine necesita esa operación. El argumento se construye alrededor del misterioso (y ausente) personaje de Sebastian, hijo de la señora Venable y primo de Catherine, al que se halaga y atribuyen características casi divinas, como pasaba con el personaje de Kurtz en “El corazón de las tinieblas”, la novela de Joseph Conrad.

Lo mejor: las actrices protagonistas y la aparición de Hepburn en la película.
Lo peor: verla doblada y no escuchar las auténticas voces de los actores.