28 de diciembre de 2012

'Los miserables': Do you hear the people sing?

De manera inconsciente, muchas veces asociamos la palabra “musical” con un estereotipo muy concreto; con películas en las que los protagonistas desarrollan sus historias de forma ordinaria y entre las cuales se insertan números musicales estratégicamente posicionados. Películas con canciones alegres, que los personajes bailan siguiendo una perfecta coreografía. Ejemplo de ello son Grease, Mamma Mía o los trabajos que realizó la mítica pareja formada por Fred Astaire y Ginger Rogers. Considerado en ocasiones como un género “menor”, el musical comenzó a vivir una segunda juventud después del Moulin Rouge de Baz Luhrmann. Y ahora podemos decir que se ha llegado a una nueva etapa. Desprendiéndose de todo estereotipo posible, Los miserables hace que el musical alcance plenamente la madurez.

A Tom Hooper no le asustan los retos, o al menos, eso parece. El director ha sido el encargado de ponerse a la cabeza de la adaptación del musical basado en la novela de Víctor Hugo. Situarse detrás de las cámaras en Los miserables era enfrentarse cara a cara con toda una leyenda. Y aunque el desafío era difícil, Hooper y el resto del equipo han salido victoriosos. El resultado es un desgarrador retrato del París del siglo XIX. Una mirada hacia los invisibles, hacia las clases más bajas; sus protagonistas son ladrones, prostitutas, pícaros, fugitivos y estudiantes con aspiraciones revolucionarias que luchan contra un sistema aparentemente invencible. Y una vez más, Hooper ha conseguido dejar su huella en la película, al igual que lo hizo en El discurso del rey.

El arriesgado uso de las voces “en directo” ha dado sus frutos. Que los actores no hagan playback, sino que estén cantando al mismo tiempo que les graban, da verosimilitud a la historia y la aligera, dato muy importante, teniendo en cuenta que la película dura nada menos que dos horas y media. Otro aspecto trascendental es que prácticamente toda la película se construye a base de números musicales. Incluso los diálogos entre los personajes se realizan cantando; apenas encontramos frases que se escapen a esta norma. A priori puede resultar chocante para algunos espectadores, pero una vez comenzada la trama, las piezas van encajando con naturalidad y provocan la sensación de que no se podría haber hecho de otra manera.

El reparto es otro elemento que funciona a la perfección. Hugh Jackman realiza el mejor papel de su carrera como Jean Valjean. Durante las galas de los Tony y de los Oscar en las que ejerció de anfitrión ya nos demostró sus dotes para la canción, y ahora no defrauda en sus números musicales. Anne Hathaway brilla con su mera presencia, además de proporcionarnos uno de los momentos más emotivos de todo el film con su I dreamed a dream. Russell Crowe, a pesar de situarse en un nivel inferior, logra no desentonar con el resto de protagonistas, forjando un notable Javert, digno de los duelos vocales con Jackman. Una gran (y grata) sorpresa es Eddie Redmayne, al que habíamos visto en Mi semana con Marilyn y que aquí da vida a Marius, el amado de Cosette, una Amanda Seyfried que vuelve a seducirnos con su voz de carácter angelical. Por último, los breves pero oportunos momentos cómicos de la película vienen de la mano de los geniales Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen, como el matrimonio Thénardier.  

Las canciones en ocasiones son presentadas mediante un montaje de vértigo, que intenta abarcar una gran cantidad de información en pocos minutos. Pero en la mayoría de los números musicales, especialmente aquellos interpretados por un único personaje, se ha optado por otro montaje mucho más discreto e íntimo, basado en primeros planos que nos ayudan a profundizar en las emociones de los protagonistas. Un gesto mediante el cual se refuerza la idea de que estamos ante un musical que, sobre todo, gira alrededor de sus personajes y sus dramas y conflictos internos, a pesar de estar marcado fuertemente por un hecho histórico, como es la rebelión parisina de junio de 1832.

Estos personajes se debaten entre la moral y la ley, entre los deseos y el deber. Se mueven en un mundo cruel, donde solo hay sitio para el desencanto, pero en el cual a veces surgen rayos de esperanza. La grandeza de Los miserables es que recoge a los más desgraciados y los enaltece, convirtiéndolos en auténticos héroes. Sin duda, Los miserables ha sabido situarse a la altura de la leyenda y entrar a formar parte de ella. 

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29 de noviembre de 2012

Siempre nos quedará Casablanca

En estos tiempos cambiantes, frenéticos y sobre todo, inciertos, tranquiliza saber que hay cosas que no cambian, por mucho que pase el tiempo. Nos lo dice la vida, la experiencia y nos lo dice Sam desde su piano. Los acordes de As time goes by resuenan en el Rick’s Café, recordándonos que en la vida se repite la misma historia una y otra vez: todo sigue siendo “una lucha por el amor y la gloria”. Casablanca, la película que mejor ha captado esta lucha entre sus fotogramas, cumple 70 años. Todo un mito al que se sigue señalando como una de las mejores películas de todos los tiempos.

Casablanca es una ciudad de paso, donde cientos de personas simplemente esperan a que llegue su oportunidad para tomar un avión a Lisboa, desde donde podrán zarpar hacia América, y escapar así de las garras de la II Guerra Mundial. El director Michael Curtiz fue el encargado de adentrarnos en sus calles y lo más importante, nos abrió las puertas del Rick’s Café. Un lugar al que, como indica el título de la obra teatral en la que se basa la película, Everybody comes to Rick’s, todos acuden. Es el auténtico corazón de la ciudad, en el que se entremezclan los refugiados, los policías corruptos, el humo, la música, el juego ilegal y los carteristas. Y cómo no, él.

Chaqueta de esmoquin blanco, mirada impenetrable y entre sus labios, un cigarrillo. Nacionalidad: borracho, o al menos eso dice. Cínico, aparentemente neutral en todo, aunque quizá el capitán Renault tiene razón y debajo de su apariencia dura se esconde un romántico. Rick, el propietario del café, no podría ser otro que Humphrey Bogart, quien encarna al prototipo de un nuevo héroe; un héroe derrotado, atraído irremediablemente por el bando perdedor. Y no nos olvidamos de ella, Ilsa, la misteriosa mujer que cambia todo con su llegada a Casablanca, interpretada por una impecable Ingrid Bergman. Junto a ellos, nombres como los de Paul Henreid, Peter Lorre, Dooley Wilson o Claude Rains.

¿Es Casablanca una historia de amor? Evidentemente, el triángulo amoroso formado por Rick, Ilsa y su marido es uno de los ejes fundamentales, pero Casablanca es mucho más.  Señalada como una pieza maestra de propaganda bélica americana, también es todo un canto a valores como el honor y el patriotismo. Esto tuvo sus consecuencias en España, donde la censura franquista borró la línea de guión en la que se indicaba que Rick había luchado con los republicanos durante la Guerra Civil. De la misma forma, tampoco se vio con buenos ojos la emotiva escena que tiene lugar en Rick’s en la que los clientes entonan La Marsellesa con el objetivo de tapar los cantos nazis.

Cada frase, cada diálogo respira un aire mítico. Casablanca nos ha dejado algunas de las citas más populares del cine. Entre ellas la célebre “Tócala, Sam”, aunque un error típico es confundirla con la de “Tócala otra vez, Sam”, cuando en realidad, esta última no se dice en ningún momento del largometraje. Viendo la película, cuesta creer que comenzó a rodarse con un guión inacabado. Esta forma de trabajar ponía nerviosa a Ingrid Bergman, quien se mostraba inquieta porque no sabía cómo iba a ser el final y, por tanto, con cuál de los dos hombres acabaría su personaje.

Ese final, que 70 años después todos conocemos, no resulta un impedimento para disfrutar de cada visionado, como ocurre con toda buena película. Puede que finalmente Warner Bros. vea culminada su idea de realizar una secuela, como ha anunciado recientemente, pero sin lugar a dudas no llegará a ser ni una sombra de la original. Es un hecho inevitable, proveniente de la magia que ejercen los clásicos y que es inalcanzable por otras obras. Incluso teniendo en cuenta su estela de leyenda, la película guarda un componente que la acerca al público actual, lo que hace que hoy en día resulta exactamente igual de atrayente ese tablero de ajedrez que es Casablanca, con sus peones moviéndose entre el engaño, la confianza, el amor y los sacrificios. Y esta es la parte que, por muchos más años que pasen, no cambia. Ocurra lo que ocurra, quedarán los cínicos comentarios de Rick, siempre envueltos en humo. Quedarán las miradas de Ilsa. Quedarán las canciones de Sam. Y siempre nos quedará Casablanca.

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15 de noviembre de 2012

La recta final

Cuando apenas queda mes y medio para que se acabe el año, los estrenos más esperados se amontonan en la cartelera. En la recta final de este 2012 podemos encontrar a las protagonistas de los festivales más prestigiosos, películas de autor que pondrán los dientes largos a los más cinéfilos y, cómo no, tampoco faltan los grandes taquillazos. Y aunque todavía falte bastante tiempo para los Oscar… hay algunas que ya tienen hambre de alfombra roja.

Noviembre: de los vampiros a los tigres de Bengala 
Todo fan de la saga Crepúsculo que se precie seguro que tienen marcado en el calendario el día 16 de noviembre. Y es que esa ha sido la fecha elegida para el estreno de Amanecer: Parte 2, con el que se cierran cuatro años llenos de romances vampíricos, hombres lobo y muchas hormonas. Sin embargo, la relación entre la autora de los libros, Stephenie Meyer, y el cine no va a acabar aquí: dentro de unos meses llegará la adaptación de otra de sus novelas, The Host (La huésped). Muy diferente es otro estreno de la misma semana, Holy motors, la arriesgada película de Leos Carax que ha arrasado en el Festival de Sitges de este año. Gracias a la iniciativa Oculto, celebrada en Madrid hace unos días, ya ha habido algunos afortunados que han podido verla.

Los que hayan disfrutado con el reciente estreno de En la casa, ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián, tienen otra cita el próximo 23 de noviembre con el cine europeo, porque llega César debe morir. El film cuenta con un palmarés en el que destaca el Oso de Oro del Festival de Berlín, y cinco premios David di Donatello (los Goya italianos). Además, será la rival de nuestra Blancanieves, ya que también participa en la carrera hacia el Oscar de Mejor película de habla no inglesa. El mismo día también se estrena la española Fin, la apocalíptica obra de Jorge Torregrossa protagonizada por, entre otros, Maribel Verdú, Clara Lago y Daniel Grao.

Para finalizar el mes, el día 30 podemos encontrar La vida de Pi, basada en la novela homónima. Detrás de las cámaras está el taiwanés Ang Lee, responsable de películas como Sentido y Sensibilidad o Brokeback Mountain. Con un alto contenido espiritual, nos cuenta la historia de un joven indio que sobrevive a un naufragio, tras el cual tendrá a un tigre de Bengala como única compañía. Ha cosechado muy buenas críticas en el Festival de Nueva York, en el que se ha alabado tanto su contenido como el uso que hace del 3D, responsable de escenas totalmente espectaculares. 

Diciembre: una despedida a lo grande
El 14 de diciembre volveremos a la Tierra Media con El Hobbit: un viaje inesperado, la primera de las tres entregas en las que se ha dividido la novela de J.R.R Tolkien. Sin duda, esta es una de las películas que más ha dado que hablar durante todo el año, con permiso de El Caballero Oscuro: la leyenda renace. Por fin podremos olvidarnos de todos los incidentes por los que ha pasado el equipo durante el rodaje (donde destaca el abandono de Guillermo del Toro) y sumergirnos en el viaje de Bilbo Bolsón, a quien da vida Martin Freeman.

Aunque seguramente ningún estreno podrá hacerle sombra, el 14 también llega De óxido y hueso, protagonizada por Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts, una de las elegidas para la Selección oficial del Festival de Cannes de este año. Pero si hablamos de Cannes, no podemos olvidarnos de la triunfadora con mayúsculas de la pasada edición. Se trata de Amor, el largometraje con el que Michael Haneke ganó su segunda Palma de Oro (tras La cinta blanca) y que se estrena el 21 de diciembre.

Y por supuesto, como ocurre cada Navidad y coincidiendo con las vacaciones escolares, no pueden faltar las películas dedicadas a los más pequeños. Para ellos está pensada El alucinante mundo de Norman (21 de diciembre), con la que la animación infantil también se suma a la fiebre de los zombis. De la misma forma, el día 25 podremos disfrutar de la nueva apuesta de Disney, ¡Rompe Ralph!. En ella encontramos como protagonista a un personaje de un juego de arcade. Veremos cómo funciona en la taquilla española, aunque en Estados Unidos ha obtenido buenos resultados, llegando a superar las cifras del estreno de Enredados.

El día de Navidad tendremos que vestirnos de gala para recibir a Los miserables. Tom Hooper promete dejar a los espectadores con la boca abierta, y para ello ha rodado sus números musicales de una manera muy especial: todos son en vivo. Es decir, los actores no han hecho playback, sino que veremos sus actuaciones en directo, tal y como las interpretaron en el momento del rodaje. Todo ello con un reparto de lujo, encabezado por Anne Hathaway, Russell Crowe, Hugh Jackman y Amanda Seyfried. Para despedir el 2012 nos espera el día 28 el film El cuerpo, un thriller protagonizado por Belén Rueda y Hugo Silva, que será el estreno del director Oriol Paulo en el mundo de los largometrajes. El broche de oro para un año que ha estado cargado de buen cine.

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31 de octubre de 2012

Ideas para un Halloween de cine

Disfraces, historias de terror, niños pidiendo chucherías, fiestas… y por supuesto, cine.  En la noche de Halloween, ver una buena película puede ser el preámbulo ideal antes de recorrer las calles bajo nuestros disfraces o incluso puede convertirse en un plan por sí mismo. Hay opciones para todos los gustos: desde films muy conocidos pero que siguen provocando los mismos escalofríos que el primer día hasta comedias protagonizadas por los personajes de terror clásico, pasando por… ¡musicales! Así que preparad las palomitas, porque aquí os presentamos las mejores películas para pasar un Halloween de cine.

Clásicos incombustibles
En ningún 31 de octubre pueden faltar joyas como La matanza de Texas, El exorcista, Drácula de Bram Stoker (y para los más atrevidos, la película muda Nosferatu, el vampiro), Poltergeist o Pesadilla en Elm Street. Largometrajes imprescindibles que son el comodín perfecto para este día y además, una fuente inagotable de disfraces.


Todo está en la mente
Las películas de terror psicológico son otro valor seguro para Halloween. Estos films presentan menos sustos (aunque alguno siempre cae) y suelen tener una trama más elaborada, que juega con nuestra mente. Aquí es inevitable mencionar a Alejandro Amenábar y a su obra maestra, Los Otros, junto a la que fue su ópera prima, Tesis. Y hablando de óperas primas, tampoco podemos a olvidar al hombre del momento, Juan Antonio Bayona, que antes de hacer que nos emocionáramos con Lo imposible ya nos puso los pelos de punta gracias a El orfanato, película que contó con una excelente Belén Rueda en el papel principal. Fuera de nuestras fronteras encontramos la espeluznante The ring (La señal), que gira alrededor de una misteriosa cinta que provoca la muerte de todo aquel que lo ve.

Atrapados
A pesar de su aparente sencillez, los espacios cerrados pueden dar mucho juego en el cine. Así lo demuestra Cube, la película en la que un grupo de desconocidos se despierta en mitad de un laberíntico escenario: una habitación en forma de cubo con cuatro salidas, que a su vez dan paso a más salas con la misma forma. Tendrán que andarse con cuidado, ya que detrás de algunas de las salidas se encuentran trampas mortales. Otro film de esta temática que ya se ha convertido en todo un clásico es la primera entrega de la saga Saw, en la que sus protagonistas han de pasar por unas macabras pruebas para sobrevivir. Por su parte, la española Rec nos lleva, de la mano de unos reporteros televisivos, hasta un edificio en cuarentena, en el que la cámara será testigo de los extraños acontecimientos que ocurren allí.



El rey del terror
Es el maestro por excelencia de la literatura de terror y sus novelas se han llevado a la pantalla en numerosas ocasiones, manteniendo la angustia y el suspense que encontramos entre las páginas. Hablamos, como no, de Stephen King. Entre las adaptaciones más destacadas se encuentra El resplandor, en la que Stanley Kubrick nos dejó la mítica imagen de Jack Nicholson convertido en un auténtico psicópata. Otro referente del séptimo arte, Brian De Palma, llevó al celuloide el libro Carrie en los años 70, película con la que podemos ir abriendo boca ante la nueva versión que se estrenará el próximo año y que tendrá a Chloë Grace Moretz (La invención de Hugo) como protagonista.

Sin sobresaltos
Los más miedosos pueden optar por un plan más light, pero con el que la tensión y  el suspense estén asegurados. En este caso, nada mejor que dejarse llevar por todo un maestro en este terreno, Alfred Hitchcock, que construyó unos inquietantes escenarios en dos de sus obras más conocidas: Los pájaros y Psicosis. También podemos sumergirnos en un caos de saltos temporales y paradojas con Los cronocrímenes, de Nacho Vigalondo, o atrevernos a resolver con Leonardo DiCaprio el misterio que se cierne sobre una institución mental en Shutter Island.

Risas aseguradas
¿Ver un musical se puede convertir en un plan perfecto para la noche de Halloween? Sí, si hablamos de The Rocky Horror Picture Show, el musical más loco e irreverente de la historia del cine y todo un homenaje a las películas clásicas de ciencia ficción. Cuenta la historia de una pareja recién comprometida que, en una noche de tormenta, llega a un castillo plagado de personajes de lo más peculiares. Otra vuelta de tuerca al género la da El jovencito Frankenstein, una de las locas películas de Mel Brooks (también director de Drácula, un muerto muy contento y feliz) protagonizada por el carismático Gene Wilder. Y cómo no mencionar la saga Scary Movie, que desde el año 2000 lleva parodiando las películas de terror más exitosas, como es el caso de Scream o La guarida.



Y en el cine…
Si el plan de ir a las salas es el que más nos llama la atención, la cartelera nos ofrece varias opciones atractivas para, durante un par de horas, escapar del famoso truco o trato. Para los más pequeños encontramos Hotel Transilvania, mientras que los mayores volverán a la infancia con Frankenweenie, la última película de Tim Burton, que es una revisión del mito de Frankenstein. Y si se quiere pasar miedo, los fans de Paranormal Activity pueden disfrutar con la cuarta entrega de la saga (y se ha confirmado que habrá una quinta).Como podéis comprobar, ¡no hay excusas para no pasar esta noche en la compañía del séptimo arte!

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26 de octubre de 2012

¡Bienvenidos a Transilvania!

Desde hace unos años, el tópico de que las películas de animación son para niños ha desaparecido casi por completo. Una gran parte de culpa la tiene Pixar, que ha conseguido que sus trabajos sean sinónimo de entretenimiento tanto para grandes como pequeños, gracias a films como Wall-E o Up. A la sombra de este éxito han crecido numerosas obras de animación que buscan imitar el “estilo Pixar”: ya no se conforman con crear un producto infantil, sino que también quieren aportar algo más, que también convenza a los adultos. Y cuando ya empezábamos a acostumbrarnos a esta tendencia creciente, aparece en nuestra cartelera Hotel Transilvania.


Esta película familiar quizá no satisfará a los espectadores más maduros o exigentes, pero cumplirá las expectativas del que está más cerca de ser su público objetivo: los niños. Estrenada estratégicamente el fin de semana anterior a Halloween, Hotel Transilvania es toda una galería de personajes del cine de terror clásico, a los que se da un contrapunto juvenil (los dos adolescentes protagonistas) para explorar temas como los primeros amores, la intolerancia hacia el diferente o las eternas disputas entre padres e hijos. El 3D está muy bien aprovechado en todos los escenarios: es capaz de movernos de forma vertiginosa entre la alborotada y agobiante recepción del hotel y también nos ofrece unos espectaculares paisajes a vista de murciélago.

Uno de los reclamos del largometraje es el doblaje. Clara Lago cede su voz a la protagonista, Mavis, mientras que Santiago Segura se encarga de su padre, Drácula. Dani Martínez es el único humano de la película, el alocado Jonathan. Mario Vaquerizo y Alaska doblan al monstruo de Frankenstein y a su mujer, respectivamente. Un trabajo del que todos ellos se muestran muy satisfechos. “Me gusta aprender de todo y esto ha sido un reto para mí”, afirmó Mario Vaquerizo en la rueda de prensa de presentación del film. Para Dani Martínez también ha sido su primera vez doblando a un personaje de animación: “El primer día llegas un poco asustado, pero una vez que haces pruebas y te metes en el personaje, te diviertes. Yo estaría dispuesto a doblar otra vez”. La versión original ha contado con las voces de Adam Sandler, Selena Gomez y Steve Buscemi, entre otros.

Hotel Transilvania es una película entretenida, que despierta sonrisas y que, como señaló Alaska, “si la ven padres e hijos juntos puede ser un poco como una terapia. No puede compararse con algunas de las llamadas “obras maestras de Pixar”, pero de vez en cuando se agradece que surjan películas como esta, que no vengan acompañadas de tanta presión y expectativas y que nos recuerden que, en algún momento, el cine de animación era para niños.

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19 de octubre de 2012

'En campaña todo vale': Mucho ruido y pocas nueces

Jay Roach lleva la comedia en la sangre. El responsable de Austin Powers y Los padres de él se mueve con facilidad, tanto en su labor de director como de productor, en el terreno de la comedia irreverente, en el que podríamos encajar su nuevo trabajo, En campaña todo vale. Esta vez el telón de fondo es el periodo electoral, algo que viene ni que pintado de cara a los próximos comicios estadounidenses.


La película se basa en el enfrentamiento de dos candidatos aspirantes a congresistas: Cam Brady (Will Ferrell) y Marty Huggins (Zach Galifianakis), ambos caracterizados de manera maniqueísta y sin desarrollo ninguno durante toda la película. Mientras que Cam Brady es un hombre irresponsable, grosero y desvergonzado, Marty Huggins es amable, naíf y el prototipo ideal del buen vecino. Durante su confrontación, los gags se suceden uno detrás de otro, lo que no quiere decir que funcionen y, como suele ser habitual, los puntos humorísticos más fuertes aparecen revelados en el tráiler. La mayoría de las bromas confían en el poder cómico del lenguaje malsonante y el humor inteligente ni está ni se le espera.

Como resultado tenemos una parodia política mediocre, que se pierde en una crítica facilona de los lugares comunes del periodo electoral (como son los debates o las codiciadas fotos de los políticos dando besos a los bebés). Hay una sombra de ataque al sistema de financiación de las campañas, tema que sirve para que la trama avance, pero se trata de una manera tan superficial y obvia que apenas tiene fuerza.


Su tono moralista y su habilidad para crear situaciones forzadas (especialmente al final) tampoco ayudan a que esta sea una película memorable. Está claro que las comedias de este estilo siempre se hacen un hueco entre un sector bastante amplio del público. Sin embargo, viendo las interesantes propuestas que tenemos estas semanas en la cartelera, resulta muy complicado pensar que, en algún caso, En campaña todo vale puede ser la opción más atractiva para visitar los cines esta semana.

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17 de octubre de 2012

Vídeo bajo demanda (VOD), ¿El futuro del cine?

En estos momentos, el futuro de la industria del cine tal y como la conocemos es toda una incógnita. El sector, inmerso en una perpetua crisis, sólo encuentra alivio puntual en los taquillazos que suponen un balón de oxígeno para la recaudación y que ayudan a hacer balance con los habituales malos resultados que se dan cada semana en las salas. Para más inri, la reciente subida del IVA en el sector cultural (del 8% al 21% en las entradas de cine) ha sido recibida como un auténtico golpe de gracia. La Federación de Cines de España (FECE) señaló que esta medida es “el último empujón para el cierre de las salas de cine”.

Con este panorama, parece inevitable buscar una alternativa a este modelo tradicional. Está claro que los hábitos de consumo de películas han cambiado y el visionado ya no se reduce a una pantalla de cine o de televisión. Los ordenadores, las tabletas e incluso los móviles se han convertido en la opción de muchos espectadores a la hora de disfrutar de un film. Y por supuesto, Internet se ha convertido en el actor principal de este gran cambio, interpretando un doble papel. Por un lado, el de villano (no olvidemos que España es uno de los países en los que se realizan más descargas ilegales) y por otro, empieza a perfilarse como la figura del aspirante a héroe. Es aquí donde entran en juego las plataformas de Vídeo bajo demanda (VOD).

Estas plataformas, semejantes a videoclubs online, se presentan bajo diferentes modalidades. Podemos encontrar oferta de VOD gracias a páginas web como las de Filmin o Filmotech, a través de los servicios ofrecidos por las televisiones de pago (como en el caso de ONO o Movistar Imagenio) e incluso las cadenas de televisión Telecinco y Antena 3 se han sumado a esta nueva tendencia, a través de las iniciativas Mitele y Nubeox, respectivamente. Todos estos espacios permiten al usuario alquilar o descargar de forma legal películas para todos los gustos. Las ventajas que aporta este modelo son evidentes, comenzando por la libertad total del espectador para ver el film que prefiera cuando y donde quiera. Además, los alquileres cuentan con precios asequibles, que rondan los 3 euros de media.

Aún así, el VOD todavía está dando sus primeros pasos en España y es un terreno desconocido para gran parte de la población. El modelo a seguir es el americano, donde encontramos a la todopoderosa Netflix, plataforma fundada en 1997 y que ha conseguido que el visionado en streaming de los contenidos audiovisuales sea un hábito consolidado al otro lado del Atlántico. A primeros de año la compañía llegó a Reino Unido e Irlanda y tiene planes de expandirse por más países europeos. 

La gran incógnita es: ¿llegará el VOD a convertirse en un medio más para los estrenos cinematográficos? El pasado mes de julio, Paco León intentó comprobar si esta era una opción viable, mediante el lanzamiento simultáneo de su obra Carmina o revienta en cines, DVD y VOD. El actor y director se mostró optimista con su arriesgado plan: “Yo creo que el futuro es simultáneo. Y cuanto antes sean cómplices de esto las salas, los exhibidores, mejor les irá y mejor nos irá a todos. Es la única alternativa frente a la piratería: precios muy baratos e inmediatez”. Un punto de vista que chocó con el sector de la industria menos partidario a un cambio en las formas de distribución y exhibición. En este se incluía la FECE, que defendía el mantenimiento de los tiempos mínimos a respetar entre el estreno de las películas en las salas y su posterior lanzamiento en DVD o VOD. La propuesta de León fue todo un éxito en el ámbito doméstico y Carmina o revienta se convirtió en el mejor estreno en la historia del VOD en España. Sin embargo, no tuvo la misma suerte en los cines y se tuvo que conformar con el número 17 en la taquilla en su primer fin de semana. Y es que, pudiendo alquilar la película por 2 euros mediante el VOD, fueron pocos los que prefirieron pagar una entrada (considerablemente más cara) para verla en pantalla grande.    

A pesar de los buenos datos del “experimento”, al VOD todavía le queda mucho por recorrer hasta afianzarse. Sí, Carmina o revienta se convirtió en un excelente medio de promoción y demostró el potencial que pueden tener este nuevo modo de ver cine, pero también encontramos pruebas de cómo este sistema no acaba de convencer a los usuarios. En agosto, la red social Tuenti cerró su servicio de VOD, que contaba con apenas unos meses de vida. “La cultura de pago por contenidos no está aún madura en España”, reconocieron desde la compañía. Otro ejemplo lo encontramos en Youzee, propiedad de Yelmo Cines, que no ha acabado de despegar y a principios de septiembre anunció el despido de gran parte de su plantilla y la eliminación de su tarifa plana, que permitía a los usuarios el alquiler ilimitado de películas por 6,99 euros al mes.

El tiempo dirá si el VOD se convierte en una opción lo suficientemente sólida para acoger los estrenos que semana tras semana llegan a nuestras salas. Sin duda, los lanzamientos simultáneos serían una gran oportunidad para los habitantes de poblaciones en los que no haya cines o aquellos que vivan en provincias en los que la oferta cinematográfica sea reducida. Por el momento, este panorama parece impensable, y necesitaría un fuerte cambio de mentalidad, por parte de la industria y también de los espectadores. Y claro está, la piratería sigue siendo un rival demasiado fuerte. Las cartas están sobre la mesa, pero aún queda dar el gran salto, descrito a la perfección en el discurso que Álex de la Iglesia pronunció en la gala de los Goya del año pasado: “Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un nuevo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos los implicados (…) Se necesita una crisis, un cambio, para poder avanzar hacia una nueva manera de entender el negocio del cine”.

12 de octubre de 2012

'Frankenweenie': El regreso de Tim Burton... para bien y para mal

Lo malo de llamarse Tim Burton es que los trabajos firmados con ese nombre siempre vienen acompañados de una serie de expectativas bastante altas. Esto es algo que recientemente ha jugado en su contra: el giro que dio a la historia de Alicia en el País de las Maravillas no terminó de cuajar entre el público y la crítica (es el riesgo de hacer una versión de un clásico). Y ya ni hablamos de Sombras tenebrosas, estrenada este año y construida sobre un guión insostenible. Así que con estos precedentes a las espaldas, es lógico que Frankenweenie sea recibida con los brazos abiertos y se vea como “el regreso de Tim Burton”. 


La película está basada en un corto homónimo de imagen real que el director realizó en 1984. En esta ocasión se han tenido que introducir tramas secundarias paralelas; evidentemente, con el argumento original no se podía cubrir un film de 90 minutos. A pesar de esto, la esencia se mantiene y, de hecho, muchos de los planos son calcados a los del corto. La técnica stop-motion, brillantemente utilizada, ha permitido enriquecer la historia, ya que en el corto original la figura del perro, Sparky, estaba mucho más limitada. Además, gracias a la animación se han podido conseguir que los protagonistas tengan esas personalidades tan características y carismáticas, al igual que ocurría en Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver

Burton señala que esta es una película muy personal, ya que la historia está inspirada en la relación que mantenía con su perro cuando era niño y en los sentimientos que tenía en esa época, en la que se veía como un “bicho raro”. La suma de todo esto, unido a los elementos que hacen referencia a las películas de terror clásicas, hace de Frankenweenie una pieza reseñable. Aunque no es una de las obras maestras del director, sin duda no se ganará el adjetivo de “decepcionante”, como sí pasó con sus películas más recientes.  

Y la razón de que no sea decepcionante es muy simple: esta vez, Burton juega sobre seguro y da exactamente lo que se espera de él. Esto puede ser, precisamente, el punto más débil del film. La película no depara grandes sorpresas y sigue el marcado estilo del director. Es el mismo tipo de humor, de escenarios y, como hemos señalado anteriormente, de personajes. Vuelve a tratar temas que se repiten constantemente en la filmografía del cineasta, como son la infancia, la soledad y la vida y la muerte. ¿Esto es negativo? No tiene por qué, mientras la fórmula siga funcionando entre los espectadores. La pregunta es: ¿hasta cuándo lo hará?  

Os dejamos con el corto original de Frankenweenie (1984), en versión original con los subtítulos en español.





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6 de octubre de 2012

'Baztan': Cuando la ficción se funde con la realidad

El juego con la ficción y la realidad es una constante a lo largo de la historia del séptimo arte. Y dentro de este campo, la temática del cine dentro del cine es una de las más usuales. Existe una amplia variedad de películas en las que un rodaje se convierte en el centro de la trama. Así pasa en films como Cantando bajo la lluvia, Un final made in Hollywood o También la lluvia. Ahora, Baztan se incorpora a esta extensa y siempre interesante lista.



La película gira alrededor de la discriminación de la raza de los agotes, y para ilustrarlo desarrolla dos líneas paralelas que se irán intercalando. La primera (la de la realidad) será la que nos guíe por el valle de Baztan en la actualidad, donde llega un equipo con el objetivo de rodar una película sobre los agotes ambientada en el siglo XVII. La segunda línea (la de la ficción) está constituida por escenas de esa misma película. La parte que nos traslada al siglo XVII es la que nos proporciona un hilo narrativo, ya que la centrada en la actualidad sigue un estilo semejante al que podríamos encontrar en un documental. Aquí vemos a los habitantes del valle preparándose para el rodaje, a una periodista que realiza una entrevista a un hombre descendiente de agote y a los propios actores que intervendrán en la película. Así, vemos a Unax Ugalde y a Carmelo Gómez interpretándose a sí mismos. De hecho, Baztan contiene varios guiños cinéfilos relacionados con la película Vacas, de Julio Medem, e incluso Carmelo Gómez aparece comentando sus recuerdos sobre este trabajo. 



Toda esta arriesgada estructura está al servicio de un único objetivo: acusar la discriminación del extraño, del que es diferente. La película señala el peso de los prejuicios y su permanencia en el tiempo. En cierto modo, se asemeja con la antes mencionada También la lluvia, de Icíar Bollaín, que nos contaba el proceso de creación de una película acerca de la llegada de Colón a América. Si de esta forma Bollaín nos desvelaba paralelismos entre la situación vivida en el siglo XV y la actual, Baztan también nos enseña que, a pesar del transcurso del tiempo, todavía quedan restos de la exclusión que se daba hace cientos de años.

 El formato y la temática del film pueden dejar a mucha gente fuera: la parte más "documental" puede desorientar y tarda en arrancar. No es apta para el "gran público", pero aún así es un buen ejemplo de cómo nuestro cine es capaz de presentar trabajos alternativos e interesantes.


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5 de octubre de 2012

"El arte de Frankenweenie": Sparky llega a Madrid

Ya falta poco para que podamos disfrutar de la nueva obra de Tim Burton, Frankenweenie, y para ir calentando motores, la exposición El arte de Frankenweenie aterriza en Madrid. Hasta  el 6 de octubre, los fans del director que se pasen por el Conde Duque podrán conocer, de forma gratuita, los secretos que se esconden detrás de la película, que se estrenará en cines el día 11 de este mes. La exposición nos lleva de la mano por el proceso de creación del film, rodado con la técnica del stop-motion y que tiene su origen en el cortometraje homónimo que Burton realizó en 1984. En ella se cuenta la historia de cómo un inteligente y solitario chico, Víctor, devuelve a la vida a su perro Sparky mediante uno de sus experimentos.

Junto a los bocetos y a las fotos podemos ver las marionetas de los personajes utilizadas en el rodaje, acompañadas por su cuidado vestuario. Pero sin duda lo que más llama la atención es la presencia de los pequeños “decorados” en los que transcurre la acción de Frankenweenie. Así, podemos conocer de primera mano la habitación del protagonista, el desván (lugar en el que Víctor realiza sus experimentos científicos) y su clase. Esto nos permite percibir detalles que en la película pasan desapercibidos, a la vez que nos hacemos una idea del minucioso trabajo de animación que tuvo que seguirse para conseguir un resultado perfecto. La exposición incluye un pequeño recorrido guiado, lleno de anécdotas y datos que ayudan a comprender mejor el proceso del stop-motion. Además, para comparar los materiales originales con el resultado final se ofrece la posibilidad de ver el tráiler de la película en 3D.     

El arte de Frankenweenie hace parada en la capital española siguiendo su tour mundial, después de haber pasado por ciudades como Barcelona, San Diego o Toronto. Aunque se trata de una exposición pequeña, los amantes del séptimo arte que la visiten no saldrán decepcionados.

Centro Conde Duque (Madrid)
Calle Conde Duque, 9
Horario: de 10:30 a 21:00 de martes a sábado. De 10:30 a 14:00 los domingos y festivos. 



3 de octubre de 2012

Fight. Dream. Hope. Love

La película Los miserables es la protagonista del post de hoy.  Esta esperada producción nos ha traído dos novedades. La primera de ellas es el póster con el que se presenta la película y que podéis ver bajo estas líneas. Tiene como única protagonista a Isabel Allen, quien interpreta a la pequeña Cosette. El segundo es un nuevo vídeo que nos muestra parte del making off del film.


No, no nos hemos vuelto locos ni nos hemos vuelto de repente partidarios de los trailers y videos promocionales, que por norma general desvelan sorpresas de la película, cuando no la destripan por completo. En este caso, al tratarse de la adaptación de la famosa novela de Víctor Hugo, nada de la trama es un misterio para quien ya conozca el argumento. En el vídeo podemos ver cómo los actores explican el sistema que están utilizando para rodar los números musicales. Los miserables presenta como novedad que sus números musicales son "en vivo". Es decir, los intérpretes están realmente cantando al mismo tiempo que son grabados por las cámaras. Esto, según palabras de los propios actores, "les da más libertad". El resultado final lo podremos ver el 28 de septiembre. De momento, el adelanto tiene buena pinta.



21 de septiembre de 2012

Arrugas

Hoy, 21 de septiembre, es el Día Mundial del Alzheimer. Por este motivo hoy vamos a comentar la película Arrugas, de la que también hablamos hace unos días con motivo de su reciente nominación a los Premios del Cine Europeo. Como ya sabéis, Arrugas es una película española de adaptación basada en el cómic de Paco Roca del mismo nombre y dirigida por Ignacio Ferreras. En la pasada edición de los Goya se llevó los dos premios a los que estaba nominada: Mejor película de animación y Mejor guión adaptado.


Arrugas nos cuenta la historia de Emilio, un anciano recién llegado a una residencia. Allí conocerá a los que son sus nuevos compañeros y entablará una sólida relación de amistad con uno de ellos, Miguel. Todo ello mientras va descubriendo poco a poco los primeros síntomas de la enfermedad que sufre, Alzheimer. Detrás de cada anciano de la residencia hay una historia diferente, que la película descubre de una forma excepcional. Las hay tristes, emotivas, entrañables... sean como sean, sus protagonistas tienen en común una cosa: son humanos. Es fácil reconocer en estos personajes de dos dimensiones rasgos, anécdotas y comportamientos que vemos habitualmente. De ahí viene la sensación de familiaridad que transmite el film.

Bajo su apariencia inocente, Arrugas es una película dura, difícil de digerir, aunque también nos da las dosis necesarias de optimismo y humor para asimilarla. Nos pone frente a ese lugar tan incómodo llamado realidad, para hacer que reflexionemos sobre nuestra propia relación con las personas mayores que nos rodean.


Las películas como esta son necesarias. Y actualmente mucho más, ya que estamos viendo día tras día cómo merma el presupuesto dedicado a los (pero no rentables) servicios sociales y a la investigación. En el Día mundial del Alzheimer, os invitamos desde aquí a disfrutar de Arrugas, una llamada de atención sobre esta enfermedad y una gran historia de amistad. No os arrepentiréis.

Y además...
Si queréis aprender más cosas sobre el Alzheimer, podéis consultar la página web de la Fundación Alzheimer España. También os dejamos un vídeo que forma parte de una campaña publicitaria para concienciar a los ciudadanos sobre la enfermedad. Tiene ya algunos años, pero sigue siendo tan efectivo como el primer día.


19 de septiembre de 2012

'Vicky Cristina Barcelona': El verano bohemio de Woody Allen

"Quería rendir homenaje a Barcelona, porque me encanta esta ciudad y porque me encanta España en general. Es una ciudad llena de belleza visual, su sensibilidad es muy romántica. Una historia así solo podría ocurrir en un lugar como París o Barcelona". Con estas palabras describía Woody Allen a la ciudad protagonista de su película del 2008. Bajo el sugerente título de Vicky Cristina Barcelona, el director nos presentaba su primer trabajo situado en nuestro país, tras su trilogía inglesa compuesta por Match Point, Scoop y El sueño de Casandra.

Vicky y Cristina son dos turistas estadounidenses, interpretadas por Rebecca Hall y Scarlett Johansson, que llegan a Barcelona para pasar el verano. Aunque son amigas desde hace tiempo, sus personalidades son muy diferentes: Vicky es racional y ordenada, mientras que Cristina es impulsiva y apasionada. Su encuentro con un pintor español, Juan Antonio (Javier Bardem), da un giro inesperado a sus vacaciones. Mientras, la sombra de María Elena (Penélope Cruz), la ex mujer del artista, parece ser omnipresente.

Woody Allen tiene un talento especial para hacer brillar a los escenarios en los que se desarrollan sus historias, transformándolos en un protagonista más. Así, ha convertido a Manhattan en todo un símbolo de su cine gracias a films como Annie Hall y ha reafirmado el carácter romántico y mágico de la capital de Francia con uno de sus trabajos más recientes, Midnight in Paris. Pero mientras que en estas películas aprovechaba las virtudes de las ciudades para hacer que fluyeran con la historia, Vicky Cristina Barcelona cruza la línea y casi se transforma en un producto publicitario que parece la obra maestra de una oficina de turismo.

La visión que presenta Allen es un puñado de tópicos e idealizaciones que rozan lo ridículo. La película muestra la promesa de la (¿típica?) vida española: veladas acompañadas del sonido de la guitarra, gente interesante y llena de inquietudes artísticas, bellas ciudades, buen vino a todas horas… todo lo contrario a la América "consumista" de la que proceden las dos turistas, como se dice literalmente en la película. El máximo exponente de este estilo de vida es el personaje al que da vida Javier Bardem, quien lleva estupendamente el rol de hombre bohemio y seductor.

Los actores intentan levantar una película que se cae por su propio peso y se convierte en una sucesión de momentos pasionales con conversaciones sobre el amor y la belleza de la vida que, si alguna vez pretendieron ser profundas, no consiguieron ni por asomo lograr su propósito. No hay ni rastro del humor ingenioso al que nos tiene acostumbrados el director y son muy pocas las ocasiones que tenemos de esbozar una sonrisa. Las escenas se van desarrollando de forma algo inconexa, sin que sepamos muy bien dónde quiere ir a parar la película. Para dar unidad a las imágenes se utiliza el recurso de una voz en off que va narrando lo que sucede en el verano de las dos amigas.

El trabajo de Rebecca Hall, Javier Bardem y Penélope Cruz se convierte en lo mejor del film. Merece la pena destacar a Hall, actriz que quizá por motivos comerciales (su nombre no es ni la mitad de conocido que el de su compañera Scarlett Johansson) no obtuvo el reconocimiento que se merecía. Por otra parte, los intérpretes españoles bordan su papel de ex pareja atormentada y autodestructiva y cogen más fuerza cuando están juntos en la pantalla. El personaje de Cruz se hace de rogar y no aparece hasta bien avanzada la película, pero fue la clave para que Vicky Cristina Barcelona acaparara nominaciones y premios que de otra forma no hubiese podido conseguir, como el Oscar que obtuvo Cruz como Mejor actriz de reparto (aunque no olvidemos que la película fue premiada con un Globo de Oro como Mejor comedia o musical, lo que dice muy poco de estos galardones).

Los amantes de la versión original tendrán como recompensa el poder valorar con plenitud el guión del director neoyorquino. Esto es porque los protagonistas van saltando del inglés al castellano de forma natural, y el doblaje estropea las situaciones fílmicas originales, en las que se cuenta con el choque de ambos idiomas. Además, siempre chirría oír a los personajes interpretados por actores patrios con voces que no son las originales. Sin duda, esta es una de esas películas que piden a gritos que nos abonemos a los subtítulos, ya que el doblaje afecta directamente a la historia.

Dos canciones se repiten como leitmotiv: "Barcelona", de Giulia y los Tellarini y "Entre dos aguas", de Paco de Lucía. Su presencia constante llega a cansar al espectador en una película que ya de por sí es agotadora, y que tiene un final que acogemos con los brazos abiertos, porque la historia ya no da más de sí. Los personajes y las situaciones mal estructuradas sólo nos dejan la duda de si estamos verdaderamente ante una película de Woody Allen y, sobre todo, unas ganas tremendas de visitar Barcelona.

Ante el inminente estreno de A Roma, con amor de este viernes, es inevitable preguntarnos si estaremos ante una nueva versión de Vicky Cristina Barcelona o si, por el contrario, se repetirán los buenos resultados de Midnight in Paris. De momento sabemos que los periodistas italianos que pudieron ver la película antes de que se estrenase en su país se mostraron algo ofendidos y afirmaron que Allen ofrecía una visión estereotipada del país. Al menos, el director es honesto, lo que se agradece. En una reciente entrevista publicada en El País dijo estar de acuerdo con eso de que "sus películas europeas son como guías turísticas". "No tengo conocimiento real de esas ciudades, no conozco Barcelona como un español o Londres como un inglés. En Europa soy estrictamente un turista, y tengo la percepción de un turista". A partir de este viernes podremos adentrarnos en la Roma de Allen. Crucemos los dedos.

Publicado en www.ecartelera.com

18 de septiembre de 2012

'Arrugas', nominada a Mejor película de animación europea

La película Arrugas, la película basada en el cómic de Paco Roca, competirá por el premio de Mejor película de animación europea en los próximos Premios del Cine Europeo. Así lo ha anunciado esta mañana la Academia de Cine Español. El film, dirigido por Ignacio Ferreras, competirá con la checa Alois nebel, de Tomás Lunák y la inglesa Piratas, de Peter Lord. La entrega de premios se celebrará el 1 de diciembre en Malta. En el caso de que Arrugas se hiciera con la victoria ya serían dos las victorias consecutivas de una película española en esta categoría, ya que el año pasado Chico y Rita consiguió llevarse el galardón.



Además, los fans de la película y de Paco Roca están de enhorabuena. El MuVIM (Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad) acoge estos días y hasta mediados de octubre una exposición en la que se muestra la obra del artista: carteles, trabajos publicitarios, material relacionado con sus cómics... Y lo que es más interesante, sus cuadernos de viaje, en los que dibujaba para un fin exclusivamente personal. "El resto de mi obra siempre está hecha para que alguien la vea pero esas libretas están hechas para mí, por solo el placer de dibujar y no hay nada más íntimo, ni siquiera en mi ropa interior, como esas libretas", reconoce Roca.

Arrugas también es noticia esta semana por otro motivo: ha sido una de las primeras películas en ser confirmadas para la muestra Recent Spanish Cinema, celebrada anualmente en Los Angeles. El evento, que ya va por su XVIII edición, es una iniciativa del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) para promocionar nuestro cine al otro lado del charco. Otras películas que también se podrán visionar serán Grupo 7, Tengo ganas de ti,  La voz dormida y Los niños salvajes.


Y hablando de premios...
... Francia ya tiene a su candidata en la carrera a los Oscar. La película Intocable será la encargada de representar al país galo. Una muy buena opción, ya que tiene todos los ingredientes necesarios para pasar todos los cortes y, finalmente, ser la ganadora. El largometraje, que recientemente superó el récord de Amélie como película francesa más taquillera fuera de sus fronteras, cuenta una historia llena de optimismo y ganas de vivir. Un relato en el que vemos cómo los personajes protagonistas superan sus miedos y dificultades. Todo ello aderezado con humor y el punto justo de ñoñería. En definitiva, una auténtica perdición para los académicos.

11 de septiembre de 2012

'Blancanieves', 'Grupo 7' y 'El artista y la modelo', en busca del sueño dorado


Blancanieves, Grupo 7 y El artista y la modelo son las tres películas que la Academia de Cine Español ha elegido como precandidatas para representar a nuestro país en los próximos premios Oscar. Las obras de Pablo Berger, Alberto Rodríguez y Fernando Trueba, respectivamente, conocerán su suerte el 27 de septiembre, día en el que se desvelará finalmente cuál de las tres será la seleccionada.

Una de las apuestas más fuertes es la Blancanieves de Berger, una original revisión del cuento de los hermanos Grimm protagonizada por Maribel Verdú y Macarena García. Muda y en blanco y negro, se podría pensar que es una producción surgida para aprovechar el tirón de The artist. Sin embargo, la película lleva desarrollándose años; primero en la mente de su director (que también es su guionista) y desde hace un lustro en un duro proceso de producción. Parece ser que la “cabezonería” de Berger ha valido la pena, ya que, según hemos conocido recientemente, el film ha sido ovacionado después de su proyección en el Festival de Toronto y se está llevando los halagos de la crítica. El medio estadounidense The Hollywood Reporter la ha descrito como “una carta de amor a las películas mudas europeas de los años veinte” y ha afirmado que es “la versión más original de las Blancanieves estrenadas este año”, situándola por encima de los largometrajes Blancanieves (Mirror mirror) y Blancanieves y la leyenda del cazador. El día 28 de septiembre llegará a nuestros cines, pero antes competirá por la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

A pesar de todo esto, no hay que descartar a las otras dos precandidatas. Grupo 7 también fue recibida con buenas críticas tras su estreno en el mes de abril y seguro que la encontraremos en las listas de “las mejores películas españolas del año”. La acción de esta película se desarrolla en la Sevilla previa a la Expo del 92’, y sigue los pasos de un comando de la policía (el mencionado “Grupo 7”) contratado para “limpiar” las calles de la ciudad. Antonio de la Torre y Mario Casas son los protagonistas de este largometraje, que participó en el Festival de Tribeca de este año. Javier Ocaña, del diario El País, la definió como “una obra tan entretenida como sobrecogedora”.

Por otro lado, detrás de El artista y la modelo encontramos a uno de los grandes, Fernando Trueba, quien ya tiene experiencia en esto de los Oscar; en 1994 subió al escenario del Dorothy Chandler Pavilion para recoger el Premio de la Academia de Hollywood por Belle Epoque. Allí fue donde pronunció unas palabras que han pasado a la historia: “Me gustaría creer en Dios para agradecérselo, pero sólo creo en Billy Wilder… así que gracias, Sr. Wilder”. No tuvo la misma suerte en la pasada edición de los Oscar, en la que Chico y Rita, película en la que trabajó junto con Javier Mariscal, se quedó las puertas del Oscar a la Mejor película de animación, que finalmente se llevó Rango. El artista y la modelo se estrenará el mismo día que Blancanieves, el día 28 de este mes. La película está ambientada en la Francia ocupada del año 43, por lo que está rodada en francés. El director Juan Antonio Bayona ha aprovechado su Twitter para alabar la película, diciendo que “tiene una secuencia sobre un dibujo que sólo por eso merece ser vista”. El crítico de cine Gregorio Belinchón afirma que es “mágica” y que viendo el film “te reconcilias con Trueba, con la alegría de vivir, con la lucidez, con el arte y la creación”.

En definitiva, será una reñida disputa, ya que las tres películas son unas sólidas candidatas, aunque desde aquí nos decantamos por Blancanieves. Sea cual sea la ganadora, esta tendrá que enfrentarse a un difícil camino que tiene como meta llegar a ser una de las películas nominadas como Mejor película extranjera. Lo cierto es que las estadísticas juegan a nuestro favor: España se encuentra en la tercera posición en la lista de países que cuentan con un mayor número de nominaciones en esta categoría, sólo detrás de Italia y Francia. La última vez que una cinta española estuvo nominada fue en el 2005, con Mar adentro, el trabajo de Alejandro Amenábar, que además logró llevarse el preciado galardón. Desde entonces, ningún film español ha conseguido colarse entre los nominados.

Si hay algo que está claro es que no debe darse nada por seguro. El año pasado, la Academia escogió a Pa negre como representante, dejando fuera a La piel que habito, de Almodóvar, cineasta acostumbrado a estar entre el palco de butacas de las galas de los Oscar. Una decisión que meses más tarde Agustín Almodóvar (hermano del director) echó sutilmente en cara a los académicos después de que la película de Agustí Villaronga fuese descartada en el primer corte y de que La piel que habito ganara el BAFTA como Mejor película extranjera. De momento, nos queda esperar hasta el día 27, cuando saldremos de dudas y sabremos qué película comienza a luchar por el sueño dorado.

2 de agosto de 2012

'El dictador': El (otro) gran dictador


Sacha Baron Cohen siempre es sinónimo de polémica. El camaleónico actor, que recibe tantos halagos como demandas, vuelve a la cartelera tan irreverente como de costumbre. Esta vez lo hace tras un nuevo personaje, el general Aladeen, dictador del ficticio país de Wadiya. Después de su trabajo en Borat y Bruno, Baron Cohen repite con el director Larry Charles detrás de las cámaras, aunque está vez da un enfoque distinto al largometraje.


En El dictador  no vamos a encontrarnos con situaciones presentadas como reales, como lo hacían sus predecesoras, y no hay hueco para las reacciones espontáneas de la gente corriente que se topa con los protagonistas. Todo gira alrededor de la pura ficción. Eso sí, si hay algo que tienen en común las películas anteriores con esta es su casi inverosímil promoción, en la que Baron Cohen lleva a sus personajes a la realidad. Fue sonada su aparición en la gala de los Oscar de este año, en la que, camuflado como el general Aladeen, se dedicó a esparcir por la alfombra roja las supuestas “cenizas de Kim Jong-il”.  En otras ocasiones también hemos podido verle caracterizado como sus personajes a la hora de dar entrevistas. Sea como sea, el actor siempre se encarga de que se hable más de su película antes que después del estreno.

El dictador no cuenta con una de las grandes bazas de Borat, el factor sorpresa, y los seguidores del cómico no se encontrarán con grandes novedades. Se sigue jugando con lo políticamente incorrecto como motor del film, algo que queda muy claro desde el inicio, cuando vemos que la película está dedicada a la memoria del antes mencionado Kim Jong-il. Los chistes homófobos, racistas y machistas siguen constituyendo una importante base del guión, que demuestra que se puede hacer humor con cualquier tema, por espinoso que sea. Y esto incluye el terrorismo islámico, uno de los temas delicados por excelencia en la sociedad estadounidense, y los regímenes dictatoriales.

Sobre la película vaga la sombra de Charles Chaplin y su obra El gran dictador, de la que recoge su espíritu crítico. El dictador, bajo su apariencia cómica, guarda una interesante reflexión sobre las democracias actuales, reflejada en un discurso final (otro paralelismo con la película de Chaplin) que nos da un baño de amarga realidad. Es una pena que sus acertadas dosis de crítica y humor inteligente palidezcan bajo otros momentos en los que Baron Cohen y el resto de los guionistas deciden ir a lo fácil, mediante gags zafios que hacen que la película no brille con toda la fuerza con la que podría haberlo hecho. Pese a esto, y sabiendo que su humor puede resultar chocante para muchos espectadores, podemos decir que El dictador es la obra más acertada del cómico hasta el momento.

Crítica publicada en: www.puntoencuentrocomplutense.es

4 de julio de 2012

'Tres metros sobre el cielo': Y sin embargo, es cine


No sólo de obras maestras vive el cine. Como todo el mundo sabe, las grandes películas que perdurarán en el tiempo como joyas del séptimo arte representan una ínfima proporción en relación al enorme mercado de trabajos audiovisuales. Teniendo en cuenta la enorme subjetividad que rodea este campo, sí que podríamos afirmar que gran parte de los films estrenados cada año en la gran pantalla son olvidables, o incluso, que no merece la pena perder el tiempo con ellos. Por suerte, cada persona tiene gustos diferentes, que hacen que esta norma tenga tantas variantes como espectadores. Por esto, quizá la única afirmación inamovible e invariable es la siguiente: todo es cine. Evidentemente, lo es Psicosis, El Padrino, Viridiana y Centauros del desierto. Pero también, por mucho que a veces no lo queramos reconocer, es cine Scary Movie, Elektra, Torrente y Crepúsculo. Y también es cine la película de la que hoy vamos a hablar.


Quien se dedica a escribir o locutar sobre cine tiene que enfrentarse en muchas ocasiones con largometrajes que no le apetece ver, a los que pondrá mala cara o para los que no es su público objetivo (películas dedicadas a niños o adolescentes), pero que tiene que ver porque, evidentemente, sin visionado no hay opinión (o al menos, eso sería lo lógico). Esto último fue la base para que por fin me decidiera a ver Tres metros sobre el cielo, aprovechando que su secuela, Tengo ganas de ti, se ha estrenado recientemente en los cines. Además, criticar por criticar es demasiado fácil, y a menudo nos deja comentarios superficiales que acaban estando tan manoseados que pierden su sentido. Así que, sin más dilación, comenzamos. Aviso de que va a ser un texto bastante diferente a los que aparecen normalmente en el blog, pero es que la ocasión lo merece.

Fernando González Molina nos presenta esta nueva adaptación de A tres metros sobre el cielo, la popular novela del escritor italiano Federico Moccia, ese hombre que tiene, sospechosamente, demasiadas fotos con gorra y que podéis ver a vuestra derecha. Ya hubo una adaptación previa en el 2004 en su país natal, en el que el propio Moccia se encargó de estar entre los guionistas, para darse el placer de destrozar aún más su propia historia. Con el fenómeno Moccia en auge se puso en marcha un proyecto que no es frecuente en España, realizar un remake, que finalmente vio la luz en diciembre de 2010. María Valverde y Mario Casas, quienes se pusieron en la piel de los protagonistas, fueron otro factor clave para que los adolescentes (y no tan adolescentes) se amontonaran en las salas y dieran un buen empujón a la taquilla española (que se agradece, y mucho, todo sea dicho). Los actores, en general, están bastante correctos en sus papeles. Junto a Valverde y Casas tenemos a Nerea Camacho (Camino), Álvaro Cervantes (El juego del ahorcado), Diego Martín (Amigos) y a Marina Salas (The Pelayos), entre otros. De la parte técnica tampoco diré ninguna palabra en contra. Ni siquiera de su guionista, Ramón Salazar, que realizó una digna adaptación del material del que partía. El problema fundamental de Tres metros sobre el cielo es que de donde no hay, no se puede sacar.

Empecemos presentando brevemente la historia: Babi (Valverde) es una joven de 17 años, de clase alta, alumna modelo en la escuela y que va a fiestas en las que en cualquier momento puede aparecer Isabel Preysler y ofrecerte un Ferrero Rocher. Un día conoce a Hache, al que supongo que llamarán así porque cada vez que abre la boca se le escapa dicha letra de una forma alarmante, alternada entre las consonantes y las vocales quintuplicadas (y por supuesto, mezclando también mAaahYúusCulaaash y MiiihnúSculAaash). El caso es que el tal Hache es todo un "malote", que se la trae todo al fresco y cuya máxima aspiración en al vida es ganar en sus carreras de motos o en las competiciones de "hacer flexiones" (no se me ocurre un nombre técnico para esto). Como es previsible, se enamoran, así que ya os podéis imaginar el contraste. 

La historia se desarrolla desde el punto de vista de los protagonistas, convertidos en una especie de héroes cuyo lema es "tú y yo contra el mundo". Una visión inmadura que hará que muchos adultos y adolescentes con las neuronas bien puestas no logren identificarse con los protagonistas (y ya sabemos que la empatía es una de las condiciones imprescindibles para que el público conecte con los héroes de los relatos). Para poner unos ejemplos, la cosa es algo así como "qué mala es mi madre, que se cabrea conmigo porque ayer me escapé de casa por la noche y gracias a una foto del periódico se ha dado cuenta de que fui a unas carreras ilegales de motos en las que la gente se juega la vida" o "qué mala es mi profesora, que me ha pillado falsificando la firma de mi madre y sabe que el otro día hice pellas y me fui con mi novio a la playa". Que seguramente, si te encuentras en la edad del pavo y en tu fase "los adultos me odian" seguro que está muy bien, pero no creo que vaya más allá.

Pero si hay algo reconfortante de Tres metros sobre el cielo, es que las mujeres podemos estar de enhorabuena, porque la película nos da la prueba de que todavía existen hombres de verdad. Basta ya de falsos Romeos, Hache es un hombre con todas las letras, que muestra un amor auténtico. Nada de bombones o piropos, lo que vale es el amor de "te quiero y eso significa que puedo partirle la cara a quien quieras por ti". ¡Eso sí que es amor del bueno, del sano! La película refuerza estereotipos perjudiciales, imágenes desfasadas en las que cada género tiene un rol al que ajustarse para conseguir la aprobación de "la manada". Por no hablar de el amplio rango de valores que caracterizan a Hache, que hacen que mientras vemos la película podamos diferenciar entre lo que le gusta a Hache (es decir, lo guay, lo cool) y lo que no. Si estuviésemos en la película Amélie podríamos decir que "A Hache le gusta... el allanamiento de morada, el secuestro con chantaje, golpear todo lo que se cruce en su camino cuando está cabreado y conducir la moto sin casco". Vamos, ¡el novio que toda madre querría para su hija! El tema del casco me molestó especialmente; el protagonista no se separa ni un momento de su moto y no le vemos en ningún momento con el casco puesto. Sí, de acuerdo, si se lo pusiera no sería tan cool y se despeinaría, pero este aspecto en concreto me parece que puede repercutir negativamente en los espectadores más influenciables, y las muertes de motoristas por no llevar el casco correspondiente no me hacen nada de gracia. Pero ¡cuidado! Que no es que vaya siempre a lo loco, ¿eh? Cuando está en la cocina, lleva delantal para no mancharse la camiseta. Entre fogones, Hache no se la juega

Tampoco os dejéis engañar por el comentario anterior; eso de que llevase camiseta era puramente accidental. El pobre Mario Casas tiene que tener una cláusula en el contrato que le obligue a deshacerse de su camiseta cada x escenas, o si no, no lo comprendo. Claro que no siempre va a estar sin ropa: también pasa buena parte del film en camiseta interior, cosa que sólo se le debería permitir a Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo. A pesar de esto, Hache no es sólo un cuerpo: tiene labia. Si el personaje existiese en la realidad, seguro que cada vez que hablase bajaría la prima de riesgo (y subiría el pan,  que también). Nuestro héroe puede convencer a cualquiera de lo que sea con alguna frase profunda que ni el profesor Keating en El club de los poetas muertos. Ya lo podréis comprobar al principio y al final de la película, cuando escuchéis los esplendorosos mini-monólogos que se marca, de los que os dejo un fragmento: "Ya no hay vuelta atrás, lo sientes. Y justo entonces intentas recordar en qué momento comenzó todo, y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas. Mucho antes... Y es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez...." O la que es mi frase-profunda favorita: "De repente aparece alguien que te dice que tranquilo, que aflojes, y cuando aflojas te das cuenta de las cosas"¡Capitán, oh mi capitán!

Y os estaréis preguntando: "¿Qué pasa, que no hay nada bueno en la historia?" Supongo que sí, para ciertas personas, pero yo no me siento capacitada para distinguirlas entre todas las joyas que nuestro amigo Hache nos va dejando por el camino. "Pero por lo menos, los personajes tendrán un arco de transformación, crecerán y evolucionarán, ¿no?", aventuraréis insistentemente. Siento decepcionaros, pero lo más cercano a un arco de trasformación que vais a ver en la película es el proceso de cambio de Babi, que pasa de ser una niña mona que contesta a los comentarios descarados con un agudo: "¡Cretino!" a pegarse con las "más malotas del barrio", al grito de: "¡La próxima vez te mato, p***!". Eso sí, incoherencias de los personajes, para dar o tomar, comenzando por la del final del film [ahí va un SPOILER, aunque ya os digo que tampoco pasa nada si lo leéis y no habéis visto la peli], cuando a Hache le da el venazo y dice, de repente, que ¡se va a Londres a trabajar! Que no está nada mal, teniendo en cuenta que la decisión más importante que habrá tomado este hombre seguramente es si quería churros o porras con el chocolate del desayuno [fin de SPOILER].

Habiendo dicho todo esto, ¿película recomendable? ¡Por supuesto que sí! Ved la película y llorad, reid, criticad o haced lo que os venga en gana. Muchos se quedarán con la parte romántica del largometraje (que la hay, aunque haya pasado de puntillas por ella), desearán estar en la piel de Hache o Babi y lo incluirán dentro de su lista de films favoritos, al lado de Un paseo para recordar. El resto tendremos que conformarnos con alegrarnos porque Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti están haciendo un favor muy grande (económicamente) al cine español. Porque aunque nos pese... esto también es cine.